Dolor músculo-esquelético y disfunción visceral.

Dolor músculo-esquelético

El dolor músculo-esquelético puede ser debido a la inflamación en una víscera, que ocasiona compensaciones internas, rotando la posición de los huesos y órganos que están a su alrededor y ocasionando dolores y contracturas en las zonas del cuerpo a las que se encuentre conectadas. 

Con el CISE abordamos esta disfunción desde la base, corrigiéndola y revirtiendo los dolores derivados de la misma. 

EL ORIGEN DEL DOLOR MÚSCULO-ESQUELÉTICO

Cada víscera de nuestro cuerpo, puede reflejar un dolor músculo-esquelético determinado. Esto se explica porque nuestras vísceras están conectadas a una parte específica de la médula espinal, y esta, a su vez, se conecta con los vasos sanguíneos, músculos, huesos y piel de una determinada zona del cuerpo.

A nivel neurológico, en la parte posterior de la médula, cada vértebra recibe información de su órgano correspondiente a través de los nervios espinales (cervicales, torácicos o lumbares), y en la parte anterior se genera la respuesta vegetativa o involuntaria. 

Si la información que se recibe comunica sobre un estado de inflamación o disfunción visceral, la respuesta vegetativa se traducirá en un primer momento, en dolor o contractura.

"TODO ÓRGANO DEL CUERPO TIENE RELACIÓN CON UNA ESTRUCTURA MÚSCULO-ESQUELÉTICA CONCRETA".


Ejemplos:

  • Disfunción hepática: el cerebro recibe esta información a través de la vértebra D5, y genera una respuesta vegetativa que se traduce en dolor y contracturas en el brazo, cuello y zona escapular derecha.
  • Una disfunción estomacal generará dolor en la zona cervical y escapular izquierda.
  • Una disfunción renal traerá consigo problemas de fascitis plantar, gemelos, caderas, psoas o parte externa de las rodillas.

EL CISE SOLUCIONA EL DOLOR MÚSCULO-ESQUELÉTICO

En nuestro CISE la anamnesis y diagnóstico inicial es fundamental. Observando los síntomas podremos detectar si un órgano puede estar ocasionando el trastorno. Uno de los primeros síntomas de disfunción visceral es el dolor músculo esquelético que se refleja en una zona más alejada del cuerpo. 

Comenzar por una depuración del organismo se vuelve vital para recuperar la funcionalidad de los órganos afectados. Al limpiar la carga tóxica de los órganos permitimos que puedan regenerarse y alcanzar un nuevo equilibrio, recobrando su vitalidad. 

El tratamiento por etapas nos asegura que este nuevo estado de salud pueda ser sostenible en el tiempo. Una vez pasamos la etapa de depuración, trabajamos con la integración de una nutrición consciente y la gestión emocional, de forma que la incorporación de hábitos saludables resulte un proceso natural. 

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