La comida, una fiel compañera de vida

Comida

Celebramos la vida con comida

Nos han enseñado a recurrir a la comida desde pequeños para calmarnos, haciendo así que la asociemos al placer y a la tranquilidad. 

Todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos comido emocionalmente.

Comemos sin hambre real, en respuesta a determinadas condiciones físicas, como fatiga, mareo, excitación; o emocionales, como ansiedad, miedo, culpa, impotencia, soledad, aburrimiento.

Parece que cualquier momento es bueno para comer. 

Muchas veces, este patrón de conducta tiene su origen en la infancia, cuando aprendemos a calmar nuestras emociones con comida: normalmente, el llanto del bebé es apaciguado con el alimento.

Aprendemos a escondernos tras la comida. Por miedo a ser rechazados o abandonados, nos refugiamos en ella y creamos una capa protectora alrededor nuestro.

Lo malo de mantener esta conducta en el tiempo, es que muchas veces terminamos aislándonos de nosotros mismos.

Pero no olvidemos que también ocurre lo contrario. Mucha gente se siente feliz, y lo reafirma comiendo.

El problema surge cuando no encontramos otra manera de disfrutar. Asociamos la comida al placer.

A veces incluso, el comer emocional es una respuesta inconsciente al sistema que impera, una manera de rebelarnos ante una realidad que nos oprime.

Dado que lo bonito socialmente aceptado es un cuerpo delgado, me rebelo ante esa realidad y abrazo mi forma de comer sin tener en cuenta mi salud. 

Está excelente quererse y aceptarse tal y como uno es, por supuesto. Pero también creemos que si estás poniendo en peligro tu salud, puede que sea hora de replantearte tus metas o la forma de alcanzarlas. 

La comida es nuestra vía de escape, nuestro lugar seguro, nuestro refugio.

¿Cómo estás hoy?

La comida es aceptada socialmente como un medio apto para tapar nuestras emociones.

Si tus amigos saben que estás triste y te ven comiendo chocolate para “calmarte”, muy probablemente te consigan otra caja de bombones para aliviar tu dolor.

En cambio, si te vieran fumando, te dirían que te estás dañando, que no vale la pena.

No somos conscientes de hasta qué punto puede dañarnos esta forma de relacionarnos con la comida. 

Alimentarse respetando las señales del cuerpo es lo que va a llenarte de energía y vitalidad.

Usar la comida como una liberación o una reafirmación de nosotros mismos, a la larga, terminará restándote toda esa energía, dando paso a la enfermedad.

¿Qué nos causa esos estados emocionales? ¿Por qué respondemos ante ellos de esta manera? ¿Cómo estás hoy?

La aceptación y la comprensión de nosotros mismos es el primer paso para comenzar a modificar estos patrones que nos llevan a ocultarnos tras la comida.

Te ayudamos a ayudarte. Allí donde estés.

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