La proteína animal, origen de múltiples enfermedades

Proteína animal

Proteína animal: mejor no abusar y reducir su consumo

El consumo de proteína animal, especialmente la carne y los lácteos, tiene relación directa con la aparición de cáncer y otras enfermedades.

El proceso de calor al que se somete la carne para el consumo, desnaturaliza sus proteínas, haciendo que resulten altamente tóxicas a nuestro organismo, acidificando nuestro interior y originando un sobreesfuerzo al aparato digestivo.

Todo esto ocasiona un retraso en la digestión.

La carne, en concreto, no tiene hidratos de carbono ni fibra, tiene muy poca cantidad de oligoelementos y nada de agua.

Como puedes imaginar, estos son nutrientes imprescindibles para nuestra salud. 

Por otro lado, todo alimento sometido al calor sufre una pérdida de nutrientes en general.

De aquí se desprende que si la carne ya de por sí no era especialmente rica en ellos, al cocinarla termina aportándonos muy poca cantidad de los que sí tiene. 

Esto ocurre con la carne pero también con todos los alimentos procedentes de fuentes animales.

El consumo de carne, lácteos, huevos o pescado, provoca en nuestro organismo digestiones más largas y pesadas, acidificando el cuerpo. Se crea así el medio propicio para la aparición de diferentes enfermedades.

Disminuye o elimina el consumo de alimentos animales y gana calidad de vida.

Necesitamos aminoácidos

Existe la creencia generalizada de que si no consumimos animales, entonces no podremos obtener las proteínas suficientes.

Esto en realidad no es así, ya que el ser humano no necesita consumir tal cantidad de proteínas enteras, sino que precisa de los aminoácidos.

Nuestro sistema digestivo no es capaz de metabolizar proteínas enteras, ya que necesita primero degradarlas en aminoácidos.

Es a partir de la los aminoácidos que el cuerpo podrá construir o reparar nuestros tejidos.

Por suerte, los aminoácidos están presentes y biodisponibles en múltiples alimentos vegetales, como las frutas, verduras y frutos secos.

Además, las proteínas de origen animal se desnaturalizan en el proceso de cocinado, haciendo que no podamos asimilarlas de forma óptima.

Existen múltiples fuentes de proteína de origen vegetal altamente biodisponible para nosotros: frutos secos, germinados, quinoa, alga espirulina, semillas de chía y semillas en general, arroz integral, legumbres, guisantes, frutas (especialmente coco, aguacate, kiwi, naranja o plátano), verduras.

Desde Hygemon te animamos a reemplazar de a poco ese consumo de carne hasta que solo represente un porcentaje mínimo en tu alimentación o consigas eliminarlo del todo si así lo quieres. 

Te ayudamos a ayudarte. Allí donde estés.

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