La sal – ese “amigo” que necesitamos tener lejos

La sal

Comer sal nos aleja del sabor real de los alimentos

La sal de mesa es un compuesto inorgánico, y por eso nuestro cuerpo lo reconoce como un veneno que precisa disolver. Y para ello, genera una retención de líquidos o edemas.

Comer con sal es una costumbre que adquirimos desde pequeños. Pero en realidad no es algo que nuestro organismo necesite. 

Los minerales que necesita nuestro cuerpo, como el cloro y el sodio, es preciso obtenerlos de alimentos vivos.

Con alimentos vivos, nos referimos principalmente a frutas, verduras, frutos secos o semillas. 

Solo podemos metabolizar los minerales si los ingerimos en su forma orgánica.

Cuando se encuentran como inorgánicos, entonces se comportan como tóxicos en nuestro organismo. 

Un consumo habitual de sal ocasiona deterioro y debilitamiento en las papilas gustativas y oculta el sabor de los alimentos crudos.

Seguro te suena la frase “no me sabe a nada”, que solemos decir los primeros días que comemos sin sal.

Comer con sal también provoca una estimulación y excitación general que va debilitando al organismo.

Además, puede generar adicción. Incluso sin haber probado bocado, muchas personas “necesitan” ponerle sal a la comida, ¿te resulta familiar?

Afecta la digestión: estimula, irrita, inflama y endurece las membranas mucosas. Esta situación, si se cronifica, podría degenerar en un cáncer.

La sal es un antibiótico, un anti-vida.

Se deterioran nuestras papilas gustativas y el sentido del gusto

La sal se usa en la conservación de los alimentos, ya que destruye sus bacterias, evitando la putrefacción.

Esto explica también por qué nuestro organismo la reconoce como un veneno: podría destruir las células del cuerpo también.

En realidad, el que sea un tóxico a nuestro organismo, hace que no exista dosis diaria recomendada saludable: no precisamos dosis de tóxicos cada día.

Si llevamos toda la vida consumiendo sal, alejarnos de esa costumbre y encontrar el verdadero sabor de los alimentos, nos puede resultar muy difícil en un primer momento. 

Se precisa una regeneración de las papilas gustativas y de las mucosas gastrointestinales para poder volver a conectar con el auténtico sabor de los alimentos. 

Cuando depuramos nuestro organismo, se produce una potenciación del sentido del gusto.

Esto permite identificar el sabor real de los alimentos, algo imprescindible cuando hablamos de salud.

Para sustituirla, te recomendamos que comiences incluyendo en tus comidas especias o incluso sal sin refinar. También puedes añadir agua de mar a tus guisos para que estén más sabrosos.

Te ayudamos a ayudarte. Allí donde estés.

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