Las heces son un indicador de nuestro estado de salud global

Heces

Nuestras heces reflejan nuestro estado de salud

Las heces: una de las grandes cuestiones muchas veces ignorada por el ser humano.

Muchas personas no saben cómo son sus heces porque no se paran a observarlas o incluso piensan que hacerlo es de mal gusto. 

Normalmente, se las considera como algo maloliente y buscamos eliminarlas cuanto antes.

Se cree que están compuestas solo de aquello que se ha ingerido durante el día pero que no nos sirve. Y esto no es del todo así.

Las heces nos muestran una señal indiscutible del estado real de nuestro intestino. Y nuestro intestino refleja el estado de salud global que tenemos.

De hecho, en la actualidad se realizan trasplantes de heces, «trasplante fecal de microbiota», con el objetivo de repoblar el intestino de una persona con los microbios de otra persona sana, para recobrar así su salud. 

Claro que también hay alternativas al trasplante.

Mantener una alimentación antiinflamatoria junto con unos buenos hábitos intestinales en particular y de vida en general, es una forma muy efectiva de alejar el trasplante de nuestra vida.

Pero para ello es necesario ponerse “manos a la obra”. En Hygemon queremos darte claves para comenzar ese cambio que te permita gozar de una salud intestinal plena.

Existen heces de diversas formas, colores, consistencias y olores característicos.

Todas ellas son diferentes señales que nos indican a qué debemos prestar atención para mejorar nuestro estado de salud.

En este artículo te enseñamos a identificar en qué debes centrar tu atención a la hora de observar tus heces. Y te animamos a incorporar este hábito tan práctico y saludable en tu vida diaria.

Heces

¿De qué están compuestas?

Tres cuartas partes de las heces están compuestas de agua.

Respecto al componente sólido, en rasgos generales, podemos decir está compuesta por bacterias desechadas por nuestra microbiota, por fibras no digeribles (como las procedentes de frutas y verduras), y por sustancias de desecho (como restos de la digestión de alimentos, medicamentos o aditivos).

El color normal se mueve entre marrón y marrón amarillento, debido especialmente  a los desechos de glóbulos sanguíneos que el organismo genera.

Cuando el color se torna más amarillo que marrón es indicador de un desequilibrio en nuestras bacterias intestinales. 

Este desequilibrio puede ser debido a la toma de antibióticos, a una alimentación a base de productos en vez de alimentos, a estar sometidos a un estrés continuo, etc.

El color y la consistencia de las heces revelan las verdades ocultas de nuestro organismo.

Si el color predominante es marrón claro casi gris, indica una congestión o aplastamiento de los conductos biliares con el intestino, ya que el colorante de la sangre no llega a las heces. 

Nuestras heces están reflejando un estado de ausencia de salud intestinal, por lo que es necesario comenzar un tratamiento para revertir esta situación inmediatamente.

El color negro o rojo indica que las heces están cubiertas por sangre coagulada o sangre fresca. También es preciso ocuparse inmediatamente del asunto.

La presencia de sangre en heces tiene mucho que ver con padecer hemorroides u otro tipo de patologías gastrointestinales. 

Respecto a la consistencia, la escala de Bristol (*) nos habla de siete niveles diferentes.

Una defecación sana es aquella que tiene un contenido óptimo de agua, se expulsa sin dificultad y no deja casi rastro de suciedad en el ano (entre los tipos 3 y 4 de la escala de Bristol).

(*) Escala de heces de Bristol, fue creada por S. J. Lewis y K. W. Heaton, 1997.

Aprendiendo a observar nuestras heces

El tipo al que pertenecen nuestras heces puede indicarnos el tiempo que tardan las sustancias no digeribles en llegar desde el intestino hasta el colon descendente o recto para finalmente ser expulsadas.

Entre el tipo 1 y el tipo 7 de la escala de Bristol, pueden existir hasta 90 horas de diferencia en lo que se refiere a la evacuación. 

El tipo 4 se considera el más saludable. Existe un equilibrio entre agua y sustancias sólidas, lo que es señal de que las bacterias intestinales gozan de las condiciones óptimas para poder llevar a cabo su trabajo.

Cuando al observar las heces vemos que nos alejamos del tipo ideal, es preciso tomar consciencia para tomar acción.

Probablemente sea el momento de comenzar a hacer pequeños cambios en nuestro estilo de vida que nos ayuden a mejorar nuestra calidad de vida y la calidad de nuestras heces. 

Desde Hygemon te proponemos que integres en tu alimentación una mayor cantidad de frutas y verduras crudas.

Esto ayudará a que el color y la consistencia de tus heces se vaya aproximando al tipo 4, que refleja un estado óptimo de salud.

Incluir frutas y verduras, permite que la microbiota recupere su equilibrio, pueda regenerarse y desarrollar sus funciones óptimamente.

Así mismo, te animamos a que nos cuentes tu caso para valorar cómo podemos ayudarte, ya que a veces el ritmo de vida que llevamos no nos permite (o eso creemos) mejorar nuestros hábitos alimenticios y de vida.

En Hygemon podemos ayudarte a integrar un plan de acción que se adapte a tu vida cotidiana y que te permita realizar cambios de forma gradual y sostenible en el tiempo. Contáctanos para una valoración sin compromiso

Te ayudamos a ayudarte. Allí donde estés

 

Fotos: Clker-Free-Vector-Images en Pixabay  y Filios Sazeides en Unsplash

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